
Unos jubilados franceses buscan mejillones sin mucho éxito. No les importa mucho. Miran el mar, la bahía. Disfrutan del momento. Ríen como chiquillos. No todos. Uno de ellos no dice nada.
Solo mira el horizonte. Se hace de noche y recogen para marchar. Pasan por mi lado y en los ojos de aquel hombre puedo ver una pena muy profunda.

